Marianela Piris, tatuadora de 33 años, radicó una denuncia ante la Justicia por apremios ilegales que, según relató, sufrió durante un operativo realizado cerca de las 0.40 del viernes en la terminal de ómnibus de Santa Rosa. Piris aguardaba un ómnibus con destino a Río Cuarto cuando fue interceptada por una policía de la Seccional Primera, quien le indicó que no podía subir por estar alcoholizada. La denunciante negó esta acusación y solicitó un test de alcoholemia que nunca le fue realizado. Piris explicó que consume medicación recetada por su neurólogo —un ansiolítico y un antidepresivo— cuyos efectos secundarios incluyen agotamiento, desorientación, mareos y lentitud en el habla.
Según su relato, cuando se opuso a que le impidieran abordar el vehículo, intervinieron dos policías más. Piris denunció que fue reducida al suelo, golpeada, esposada y trasladada a la Seccional Primera en un patrullero. En la comisaría, indicó que fue golpeada por al menos cinco personas mientras permanecía esposada en el piso, recibiendo golpes en la cara, cabeza, tórax y espalda. Cerca de las 3 de la madrugada del sábado 24 fue liberada tras firmar un documento sin que le explicaran su contenido. Al dirigirse a la Comisaría de la Mujer para radicar la denuncia, según denunció, le fue negada la recepción de la misma al saber que los agresores eran policías.
Al día siguiente, Piris fue atendida en el hospital Evita, donde se constataron traumatismo en la mano derecha, traumatismo en la región frontal del cráneo y múltiples hematomas. En la guardia odontológica también se verificaron lesiones en piezas dentarias. La denunciante señaló a tres policías de la Seccional Primera —dos hombres y una mujer— como responsables de los hechos.