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“Paso un año, vos en un cajón frío y él en su casa: eso no es justicia”

La mamá de Lía Falcón escribió una carta abierta a su hija, a un día de la audiencia de pruebas en la que se definirá el futuro de Francisco Roldán, condenado a cinco años de prisión por atropellarla y causarle la muerte. En el texto, expresa su dolor, cuestiona el cumplimiento de la condena en prisión domiciliaria y reclama cambios en el Código Penal para que, según plantea, haya justicia para las víctimas de siniestros viales.


Cómo se sigue sin vos???
A un día de la audiencia de pruebas, no sé qué va a pasar, no sé si los jueces van a ver todo lo que hizo este hombre Roldán para matarte, si supiera este hombre lo necesaria que eras vos en esta vida, si tan solo pudieran pensar por 5 segundos y ver el daño que hizo, si te hubiera conocido, sabría todo el dolor que causó, que eras dulce, solidaria, estabas para todos sin esperar nada a cambio, si tan solo vieran lo orgullosos que estábamos de vos, de la gran persona que te habías convertido, estudiosa, siempre para toda su familia, sosteniendo a todos con tus consejos, ya tenías tu vida planeada, tu carrera, tu futuro, tus sueños, tenías todo para hacerlo, pero en un abrir y cerrar de ojos ese llamado llegó y la niña que salió caminando de su casa a las 16:30 nunca más volvería, yacía en una camilla de hospital sin vida, porque Roldán decidió por su voluntad violar todas las normas de tránsito: semáforo rojo, alta velocidad, teléfono activo y lentes del chino. Lo primero que dijo fue que ibas paveando con el celular, después que no te vio, imposible no ver a una nena en la mitad de la calle. Vi una y otra vez el video cuando te mató y estabas en la mitad de la calle, no te dejó cruzar, te apagó la vida en un instante. ¿Cómo se entiende? ¿Cómo se sigue? ¡Cuando no es justo! Pasó un año, vos en un cajón frío y él en su casa, eso no es justicia.

Qué queda, pienso una y otra vez, para las Lías que vengan atrás, porque si no cambia el Código Penal y no deja de existir la corrupción en el poder, jamás habrá justicia para nuestros hijos. A veces me dice la gente “Roldán puso plata para estar en su casa” y no quiero creer que sea así, porque no sabe que yo expondría a todos. Si vieras, Lía, cómo lucha tu papá, toda tu familia, con frío, con viento, rotos por dentro, junto a tus amigas y vecinos. Si vieran cómo te ama La Pampa, si tan solo pudieran ver por un segundo a todos los que luchamos, aun en contra de todos. Te contaría que el día del juicio llovía y ellas estaban ahí, aun cuando Guillermo Severio, encargado del Poder Judicial, las corría e hacía abuso de autoridad según las órdenes de sus superiores, ellas seguían afuera mojándose. Si vos hubieras estado enseguida te unirías por empatía, pero no estabas. Solo espero que donde estés estés tratando de encontrar la paz que nosotros no tenemos. Hoy verías cuando te decía: “Hija, no te metas a la política porque hacen abuso de autoridad en las mujeres”, y te maltrató como lo hicieron con tu tía Gisela en el Poder Judicial. Doy gracias que elegiste ser psicóloga para ayudar a tus hermanos y a otros.

Solo hoy, con el corazón roto, fracturada de tanto dolor, solo pido: dame tiempo, para poder entender lo que hoy no entendí, dame tiempo para sanar tu ausencia, para rearmarme y poder seguir sin vos. Tu pieza sigue igual, pero sin vos. Te veo en cada rincón del centro, te espero para tomar esos mates y esas charlas, pero no llegás. Esa puerta del comedor no se abre ni entrás con tus amigas a las risas diciendo: “Mami, poné un plato más, viene Gili, More, Cande, etc.”. Ya la casa está vacía, solo puedo abrazar tu ropa o besar tus fotos esperando algún día encontrarme con vos, pero mientras tanto caminaremos en esta tierra con un pedacito de alma menos y fracturados de tanto dolor. Nunca entenderé el porqué, pero sí sé que tu legado fue: “¡Seguí!”, no solo por mí, mamá, sino por todos, jefa, como me decías. Solo quiero que sepas que siempre fuiste mi compañera y amiga y que siempre estuve orgullosa de vos y perdón por no poder salvarte esta vez de este hombre que te quitó la vida y a nosotros no nos dio ni la oportunidad de darte un último abrazo. Perdón, mi niña grande, por no llegar adonde te dejó tirada este hombre, te juro que cuando no aparecías te buscamos con desesperación, pero en el lugar que te encontré ya no estabas con vida.

Solo te digo que sostengo mi promesa al cerrar ese cajón lleno de flores: mamá va a hacer todo para que el que te mató cumpla por lo que hizo, mató a una inocente caminando, de 22 años, plena luz del día, es imposible no verte cuando hacía 40 grados de calor y la vista era óptima, pero su apuro por un pasaje le robó una hija a una familia. Qué loco, ¿no? Qué tremendo tomar una decisión así. ¿En qué iba pensando? Tantas veces le dijeron: “Roldán, un día te vas a mandar una cagada”, y él se reía, hasta que le pasó y a nosotros nos destrozó la vida. Espero los jueces vean esto y revean la condena, espero el 10 de febrero; aguantaré las burlas de los familiares de Roldán y de sus abogados, como me pasó en el juicio solo por vos, pero que no se olviden que hay un Dios que todo lo ve y que no están exentos de que les pueda pasar a ellos.

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