La organización de Hyrox, el circuito internacional de fitness híbrido, anunció una revisión integral de su reglamento tras la controversia ocurrida durante una prueba en Beijing, donde la campeona mundial australiana Joanna Wietrzyk completó la competencia pese a sufrir un episodio de incontinencia durante el recorrido. La determinación de permitir que la deportista continuara en carrera generó reclamos entre competidores y asistentes, dejando en evidencia un vacío normativo frente a situaciones que involucren la contaminación de elementos compartidos, en contraste con sanciones existentes para faltas menores como escupir el suelo o arrojarse agua sobre el cuerpo.

Tras la finalización del evento en la capital china, atletas amateurs denunciaron que varios sectores del circuito y equipamientos quedaron afectados sin una desinfección inmediata, reportando manchas en su indumentaria y caídas por superficies resbaladizas. A raíz de estos cuestionamientos, surgieron sospechas de competidores respecto de un eventual trato preferencial hacia Wietrzyk por su jerarquía deportiva, sumado a reclamos formales de participantes que solicitaron el reembolso de sus inscripciones y compensaciones económicas.
Frente a esta situación, la empresa alemana responsable de la competencia emitió un comunicado oficial en el que admitió ambigüedades en los criterios de actuación de jueces y personal médico ante episodios biológicos extraordinarios. La entidad confirmó el inicio de una investigación interna para deslindar responsabilidades y ratificó el desarrollo de modificaciones normativas y protocolos de bioseguridad específicos que determinen el cese de actividad o la intervención médica en recintos cerrados.