Leo Noticias

El Gobierno evalúa retirarse del Consejo de Derechos Humanos de la ONU tras abandonar la OMS y el Acuerdo de París

El Gobierno evalúa su salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, tras no participar en la sesión sobre Congo.

El Gobierno de Argentina está analizando la posibilidad de abandonar el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en una movida que continuaría con el giro de la política exterior que viene adoptando la administración actual. La decisión, aún en evaluación, podría significar un paso más en la búsqueda del Ejecutivo por alinearse más estrechamente con la política exterior del expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Fuentes cercanas a la Casa Rosada indicaron que la salida del Consejo «está al caer» y que el gobierno está considerando otras opciones dentro de su estrategia internacional.

Argentina ha sido miembro del Consejo desde 2019, formando parte de los 47 estados que ocupan estos asientos rotativos. El mandato de los miembros del Consejo dura tres años, con la limitación de no poder postularse nuevamente para reelección inmediata tras dos mandatos consecutivos. En este contexto, la comitiva argentina ocupa uno de los ocho asientos de América Latina, junto a países como Brasil, México y otros del continente. Sin embargo, Argentina ha optado por no participar en la sesión especial celebrada hoy en Ginebra, Suiza, en la que se trató la grave situación de violaciones a los derechos humanos en la República del Congo.

El Ministerio de Relaciones Exteriores, que está bajo la conducción de Gerardo Werthein, explicó que la decisión de no asistir a esta sesión del Consejo responde a un replanteo de la participación del país en organismos internacionales. La sesión en Ginebra estuvo centrada en la discusión de la situación de derechos humanos en Congo, un país africano que enfrenta una serie de desafíos humanitarios y sociales.

La posible retirada de Argentina del Consejo de Derechos Humanos refleja una continuidad en el giro hacia políticas internacionales menos centradas en los derechos humanos, similar a las acciones tomadas por el gobierno en cuanto a su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y su descompromiso con el Acuerdo de París sobre el cambio climático. Este movimiento ha causado preocupación en diversos sectores, incluidos organismos internacionales, defensores de los derechos humanos y parte de la sociedad civil, que advierten que este alejamiento podría dañar la imagen de Argentina como un actor comprometido con los principios democráticos y la promoción de los derechos fundamentales a nivel global.

En cuanto a la situación interna, la decisión de no asistir a la sesión en Ginebra y la posible salida del Consejo de Derechos Humanos refleja también la postura del Ejecutivo frente a las presiones internacionales, especialmente aquellas que provienen de Estados Unidos, con quienes el Gobierno busca fortalecer sus lazos diplomáticos y económicos.

La salida de Argentina del Consejo de Derechos Humanos marcaría un cambio importante en la política exterior del país, especialmente si se considera que Argentina había sido uno de los defensores activos de los derechos humanos en diversos foros internacionales en años anteriores. La acción de hoy refuerza la creciente distancia entre el Gobierno argentino y ciertos organismos multilaterales, lo que podría tener implicancias en las relaciones futuras con otros países y en la imagen internacional de la nación.

Argentina se retirará de la Organización Mundial de la Salud

En sintonía con la decisión de Trump, Milei instruyó al canciller Werthein para que instrumente la salida del país del organismo internacional. «Hay profundas diferencias sobre la gestión sanitaria durante la pandemia», indicó el vocero Adorni.

El Gobierno anunció que la Argentina se retirará de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La medida la confirmó el vocero presidencial, Manuel Adorni, y va en sintonía con la decisión del mandatario de Estados Unidos Donald Trump. La medida ha generado preocupación a nivel nacional e internacional. Esta medida podría tener graves consecuencias para el sistema de salud del país, afectando el acceso a insumos médicos, financiamiento y cooperación internacional.

Adorni dijo en conferencia de prensa en Casa Rosada que el presidente Javier Milei instruyó al canciller Gerardo Werthein a que instrumente la salida del país del organismo internacional. El vocero presidencial dijo que «hay profundas diferencias sobre la gestión sanitaria durante la pandemia» de coronavirus.

Adorni cuestionó: «La OMS, junto al gobierno de Alberto Fernández, nos llevaron al encierro más grande de la humanidad y a la falta de independencia frente a la influencia política de algunos estados». Destacó: «Los argentinos no vamos a permitir que un organismo internacional intervenga en nuestra soberanía, mucho menos en nuestra salud».

El impacto de salir de la OMS en la salud pública

La OMS juega un papel fundamental en la coordinación de respuestas a crisis sanitarias, investigación epidemiológica y financiamiento para programas de salud. Argentina, al alejarse de este organismo, perdería el respaldo técnico y logístico que ha sido clave en situaciones como la pandemia de COVID-19 y otras emergencias sanitarias.

La salida de la OMS podría afectar la disponibilidad de vacunas, tratamientos y equipos médicos esenciales. La participación en programas globales de prevención y control de enfermedades se vería comprometida, poniendo en riesgo a la población más vulnerable.

Aislamiento internacional y pérdida de apoyo financiero

La decisión de retirarse de la OMS no solo afecta el sector sanitario, sino también la relación de Argentina con otros organismos internacionales. Muchos de estos organismos, como la ONU y la OMC, trabajan en conjunto con la OMS para establecer estrategias de desarrollo sostenible y mejorar los sistemas de salud de los países miembros.

Además, Argentina podría perder acceso a fondos internacionales destinados a fortalecer el sistema sanitario. El financiamiento y apoyo técnico de la OMS ha sido crucial en la lucha contra enfermedades como el dengue, la tuberculosis y el VIH/SIDA. Sin este respaldo, el país deberá afrontar estos desafíos con recursos propios, lo que podría significar una merma en la calidad de los servicios de salud.

Implicaciones para la investigación y la ciencia

La OMS no solo brinda apoyo en emergencias sanitarias, sino que también es un actor clave en la investigación médica y el desarrollo de políticas de salud. Retirarse de la organización podría limitar la participación de Argentina en redes globales de investigación, reduciendo las oportunidades de colaboración con instituciones de prestigio y afectando la calidad de la atención médica en el país.

La salida de Argentina de la OMS representa un retroceso en la protección de la salud pública y un aislamiento innecesario en el escenario internacional. En un mundo interconectado, la cooperación en salud es esencial para enfrentar los desafíos sanitarios. Mantener la afiliación a la OMS garantizaría el acceso a recursos clave y permitiría continuar con programas de prevención y tratamiento de enfermedades.

Es fundamental que el Gobierno reconsidere esta decisión y priorice el bienestar de la población. El acceso a la salud y la cooperación internacional no deben verse comprometidos por decisiones políticas, sino fortalecidos en beneficio de todos los argentinos.

Cristina Fernández de Kirchner contra el presidente Javier Milei

La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner salió este jueves con los tapones de punta contra el presidente Javier Milei por su reciente discurso en el Foro de Davos y lo acusó de “sólo dedicarse a insultar, atacar y difamar a mujeres y homosexuales”. “Dejá que cada uno sea feliz y tenga la familia que quiera o pueda, porque nadie se mete con la tuya, ni te dice con quién tenés que dormir”, sentenció la ex mandataria.

“Che Milei… ¿Cómo era ese verso que recitás cuando querés explicar qué es el ‘libertarismo’?”, le increpó Fernández de Kirchner al presidente en un extenso posteo en sus redes, e ironizó: “¿Era algo así, no? ‘El profesor Alberto Benegas Lynch (h) dice que: el libertarismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y bla bla bla’”.

“Se ve que era pura sanata, porque en este Davos 2025 sólo te dedicaste a insultar, atacar y difamar a mujeres y homosexuales”, disparó la ex vicepresidenta, que luego instó a Milei a que “le diga al que le escribe los discursos que tenga un poco más de imaginación y que amplíe el repertorio, porque esta vez te hizo pasar dos pueblos”. “Es evidente que no sos vos (quien los escribe), porque hasta te equivocás cuando los leés”, chicaneó además la dirigente del PJ.

Milei en Davos: «Hay que eliminar el virus de la ideología woke»

El Presidente cuestionó al Foro de Davos por ser parte del impulso de esa «ideología aberrante».

En su participación en el Foro de Davos, Suiza, el presidente Javier Milei aseguró que el mundo debe «eliminar el virus de la ideología woke», al considerar que «es el cáncer que hay que extirpar».

El mandatario nacional subrayó que la «época dorada» internacional no podrá llegar si sigue vigente «esta ideología aberrante de la cultura».

Milei hizo una explicación sobre la «cultura woke», un térmico utilizado por la ultraderecha para referirse al progresismo.

«Es el resultado de subversión cultural», enfatizó el jefe de Estado en Davos, y detalló: «El feminismo, la equidad, la ideología de género, el cambio climático, el aborto y la inmigración, son todas cabezas del mismo monstruo, cuyo fin es justificar el avance del estado».

Se quejó de que el «wokismo» tiene «el deseo manifiesto de destruir la crítica y la disidencia».

«Si uno mata a una mujer, se llama femicidio, con una pena más alta que si se mata a un hombre, como si valiera más la vida de la mujer. El feminismo pretende poner a la mitad de la población en contra de la otra», cuestionó Milei, pero destacó que «no se quejan de que la mayoría de presos son hombres, que la mayoría de los plomeros son hombres, ni hablar de los muertos en las guerras».

El Presidente señaló que en el último año «se ha ido formando una alianza internacional» entre países que buscan el fin de la «ideología woke», pero advirtió: «Nuestra batalla no está ganada hasta desmantelar el edificio ideológico wokismo».

Ante el Foro Económico, Milei envió envió un mensaje «a los líderes» del mundo: «Volver al liberalismo».

«Las fórmulas políticas de las últimas décadas han fracasado y están cayendo sobre si mismas, decir lo que dicen todos es persistir en el error. El guión se ha agotado y, cuando una historia se agota, es momento de ser audaces, de pensar y animarse a escribir versos propios. Ser valientes consiste en ser extemporáneos, volver hacia atrás, en recuperar verdades que eran obvias», enfatizó el Presidente.

En tanto, volvió a criticar a Davos porque esas políticas «se han impulsado desde foros como este».

Qué es el movimiento Woke

Woke («despierto» en inglés) es un término que, originado en los Estados Unidos, inicialmente se usaba para referirse a quienes se enfrentan o se mantienen alerta frente al racismo. Posteriormente, llegó a abarcar una conciencia de otras cuestiones de desigualdad social, por ejemplo, en relación con el género y la orientación sexual. Desde finales de la década de 2010, también se ha utilizado como un término general para los movimientos políticos progresistas o de izquierda y perspectivas que alegan enfatizar la política identitaria de las personas LGBT, de las personas negras y de las mujeres.

Para el 2020, sectores conservadores y ultraconservadores de derecha y extrema derecha en varios países occidentales empezaron a usar el término woke, a menudo de manera despectiva, como forma de denominar a varios movimientos e ideologías progresistas o de izquierda percibidos por ellos como «demasiado rabiosos, entusiastas, agresivos, agitadores, susceptibles o poco sinceros, y por su tendencia a la censura de opiniones discrepantes mediante la llamada cultura de la cancelación».

Los partidos de izquierda también critican al wokismo, porque aseguran que el movimiento si bien se ocupa de los derechos de las minorías, no va al meollo del asunto: la diferencia de clases, la desigualdad social, la redistribución de la riqueza.