Según un estudio la cantidad de portadores de alguna de las formas del espectro sobrepasa los 60 millones en el mundo, es decir 1 de cada 127, cuando en 2019 la prevalencia era de 1 en 271.
El “Estudio sobre carga mundial de enfermedades” (Global Burden of Disease Study) comenzó a elaborarse en 1990. Originalmente financiado por el Banco Mundial, iba a tratarse de una única recopilación de datos con el objetivo de cuantificar un centenar de enfermedades, su dispersión en el planeta y la mortalidad asociada a las mismas. Los resultados de ese primer trabajo fueron tan positivos que desde entonces la Organización Mundial de la Salud lo adoptó como un estándar, realizando informes en los años 2010, 2013, 2015, 2017 y 2019, mientras que el último disponible es el relevado en 2021, en el cual intervinieron más de 12.000 profesionales de la salud pertenecientes de algo así como 160 países. En la actualidad está conducido por la Universidad de Washington y esponsorizado por la Fundación Bill & Melinda Gates.
En febrero del corriente apareció el artículo nominado “The global epidemiology and health burden of the autism spectrum: findings from the Global Burden of Disease Study 2021”, aparecido en The Lancet y realizado por científicos de distintas procedencias, en el cual se revelan datos interesantes.
Uno de ellos es que la cantidad de los portadores de alguna de las formas del espectro sobrepasa los 60 millones en el mundo, es decir 1 de cada 127, cuando en 2019 la prevalencia era de 1 en 271.
También se reitera algo ya sabido, que es que los varones superan a las mujeres en una proporción de 2 a 1.
En cambio, sorprende que la mayor densidad de casos se verifica en los países de más altos ingresos en los Estados asiáticos del Pacífico (1.560 cada 100.000), mientras que los índices menores se observan en Latinoamérica Tropical y en Bangladesh (614 y 588, respectivamente).
El trabajo de libre acceso puede consultarse en inglés en https://www.thelancet.com/journals/lanpsy/article/PIIS2215-0366(24)00363-8/fulltext.
Más allá de las cuestiones numéricas, los investigadores llaman a que se estudien con mayor profundidad los posibles disparadores, así como a un refinamiento de los elementos y los procedimientos de detección. También se urge para que, más allá de la realización de un diagnóstico temprano y el tratamiento orientado hacia los niños, se busque a aquellos con más edad que se lo saltearon y se les brinde la ayuda que necesiten, puesto que el autismo es una condición que dura toda la vida.