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Un asteroide del tamaño de una casa pasará cerca de la Tierra este viernes

La NASA confirmó que el cuerpo celeste, denominado 2025 PR1. Aunque no representa peligro, el caso refuerza la importancia de la vigilancia internacional sobre objetos cercanos al planeta.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) confirmó la próxima aproximación a la Tierra del asteroide 2025 PR1, un cuerpo celeste con dimensiones similares a las de una casa. El evento estaba previsto para el pasado viernes y, si bien generó atención a nivel internacional, los expertos aseguran que no implica riesgo para el planeta.

De acuerdo con la información publicada por Newsweek, el asteroide mide unos 17 metros de ancho y viaja a una velocidad estimada de 28.520 kilómetros por hora. El Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA calculó que su punto más cercano se dará a una distancia de 980.000 kilómetros de la Tierra, más del doble de la órbita de la Luna.

La agencia espacial subrayó que este tipo de monitoreos forman parte de las tareas de control rutinarias sobre objetos cercanos a la Tierra (NEOs, por sus siglas en inglés), con el fin de anticipar posibles riesgos de colisión. En este caso, el paso del 2025 PR1 se encuentra dentro de los márgenes de seguridad establecidos por la comunidad científica.

Además, la NASA advirtió que en los días posteriores a este evento otros tres asteroides de tamaño considerable también pasarán cerca de la Tierra, lo que pone de relieve la necesidad de una cooperación internacional constante en la detección y seguimiento de estos cuerpos.

El organismo destacó que la vigilancia en tiempo real de los NEOs es clave para garantizar la preparación de las agencias científicas ante la eventual aparición de amenazas de mayor escala.

NASA y SpaceX lanzan Crew-10 para rescatar a astronautas en la EEI

Cuando la nave tripulada que partirá este miércoles desde el Centro Espacial Kennedy se acople con la EEI, se producirá el regreso de quienes estaban varados.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de los Estados Unidos (NASA) y SpaceX tienen previsto lanzar este miércoles una nueva misión tripulada hacia la Estación Espacial Internacional (EEI), según informó la primera entidad.

Según se adelantó, la nueva misión, llamada Crew-10, enviará a la EEI a las astronautas de la NASA Anne McClain y Nichole Ayers, el astronauta Takuya Onishi de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón, y al cosmonauta de Roscosmos Kirill Peskov.

El despegue está programado para las 19:48 hora del Este dde EEUU (18.48 de Argentina) del miércoles, desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, indicó la NASA. Se espera que la nave espacial se acople con la EEI el jueves, agregó un informe de la agencia de noticias Xinhua.

La misión SpaceX Crew-9 de la NASA con los astronautas de la NASA Nick Hague, Suni Williams y Butch Wilmore, y el cosmonauta de Roscosmos, Aleksandr Gorbunov, regresarán a la Tierra luego de la llegada de la misión Crew-10 al laboratorio orbital, señaló la NASA.

Williams y Wilmore estuvieron varados en el espacio desde junio pasado debido a problemas técnicos del Starliner de Boeing que los llevó a la EEI.

Un descubrimiento realizado por un equipo dirigido por investigadores de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) toca las fibras de algunas lecciones cósmicas clave. Se trata de una nueva galaxia enana, llamada Andrómeda XXXV y ubicada a unos 3 millones de años luz de distancia.

Este nuevo conocimiento proviene de las afueras de Andrómeda, el vecino galáctico más cercano a la Vía Láctea, donde los astrónomos han descubierto esta galaxia satélite más pequeña y más tenue del sistema hasta la fecha. Su descubrimiento está obligando a los astrónomos a repensar cómo evolucionan las galaxias en diferentes entornos cósmicos y sobreviven a diferentes épocas del universo.

Marcos Arias, autor principal del informe en ‘Astrophysical Journal Letters’ detalla el descubrimiento «Todavía tenemos mucho por descubrir. Hay tantas cosas que aún necesitamos aprender, incluso sobre lo que está cerca de nosotros, en términos de formación, evolución y estructura de las galaxias antes de que podamos realizar ingeniería inversa de la historia del universo y entender cómo llegamos a donde estamos hoy».

Nuestro sistema de la Vía Láctea también alberga docenas de estas galaxias satélite o compañeras, lo que explica por qué su historia aún se está escribiendo. Estas compañeras son distintas de su enorme galaxia anfitriona central, pero aún así están lo suficientemente cerca como para quedar atrapadas en su garra gravitacional. Los satélites también son mucho, mucho más pequeños.

«Se trata de galaxias completamente funcionales, pero de un tamaño de aproximadamente una millonésima parte del de la Vía Láctea», subraya el autor principal del estudio, Eric Bell , profesor de la UM y presidente asociado de astronomía. «Es como tener un ser humano perfectamente funcional del tamaño de un grano de arroz». Como son mucho más pequeñas, estas galaxias satélite también son mucho más tenues y más difíciles de detectar. Recién en las últimas dos décadas los astrónomos han tenido tecnología lo suficientemente sensible como para descubrir la mayoría de los satélites conocidos de la Vía Láctea. Y actualmente es imposible para los observadores detectar satélites extremadamente débiles que orbitan alrededor de anfitriones más alejados que Andrómeda, comenta Bell.

Debido a su proximidad a nosotros, los satélites de la Vía Láctea han sido nuestra única fuente de información sobre estas diminutas galaxias. Aunque los científicos ya habían descubierto galaxias satélite en Andrómeda antes (por eso se llama Andrómeda XXXV y no Andrómeda I), eran demasiado grandes y brillantes como para cuestionar firmemente lo que hemos aprendido de la Vía Láctea.

La Nasa reveló otro dato sobre el meteorito

La NASA compartió esta semana un nuevo informe sobre el meteorito 2024 YR4 que podría cambiar la perspectiva de su posible impacto en la Tierra. Gracias a un reciente análisis, se redujo aún más la probabilidad de una colisión, de un 2,3 por ciento a un 0,001 por ciento.

El asteroide fue descubierto el 27 de diciembre de 2024 bajo el proyecto ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System), desde una de las sedes del Minor Planet Center en Chile. En un principio se lo posicionó en el nivel “3″ de la Escala de Riesgo de Turín y en la actualidad su riesgo disminuyó drásticamente.

Según los primeros datos preliminares, se estimó que el 22 de diciembre del 2032 la roca estelar de 40 a 90 metros de diámetro impactaría en alguna región de la superficie terrestre, ya que su órbita se cruzaría con la de nuestro planeta.

Desviarlo o bombardearlo: cuáles son las estrategias para evitar que el asteroide 2024 YR4 impacte en la Tierra

Un asteroide de entre 40 y 90 metros de ancho, el 2024 YR4, tiene una probabilidad de impacto con la Tierra del 3,1% en 2032, según la NASA. A pesar de la creciente preocupación, los expertos enfatizan que hay un 97% de posibilidades de que no impacte y que existen estrategias de defensa planetaria en desarrollo.

El asteroide 2024 YR4, descubierto en diciembre, ha generado preocupación en la comunidad científica y en el público en general debido a su tamaño y la creciente probabilidad de impacto con la Tierra. Según informó la NASA el martes, las probabilidades de que este asteroide impacte nuestro planeta el 22 de diciembre de 2032 han aumentado al 3,1%, la mayor probabilidad de impacto de una roca espacial tan grande en la historia de la predicción moderna. A pesar de esta cifra, Richard Moissl, jefe de la oficina de defensa planetaria de la Agencia Espacial Europea (ESA), hizo un llamado a la calma, enfatizando que la probabilidad de que no impacte sigue siendo del 97%.

A medida que los astrónomos recopilan más datos sobre el asteroide 2024 YR4, se espera que la probabilidad de un impacto directo aumente antes de descender rápidamente a cero. Sin embargo, incluso en el improbable caso de que la probabilidad siga aumentando hasta el 100%, Moissl aseguró que «no estamos indefensos». La NASA ya ha probado con éxito una estrategia de defensa planetaria en 2022, cuando la misión DART impactó deliberadamente contra el asteroide Dimorphos, logrando alterar su órbita. Bruce Betts, científico jefe de la organización sin ánimo de lucro Planetary Society, explicó que se podrían lanzar múltiples sondas de impacto contra el asteroide 2024 YR4 y observar cómo cada una cambia su trayectoria.

Además de la estrategia de impacto cinético, los científicos están considerando otras opciones para desviar asteroides de su trayectoria hacia la Tierra. Estas incluyen el «tractor gravitacional», que consiste en enviar una nave de gran masa cerca del asteroide para usar su atracción gravitatoria y alejarlo de la Tierra, y una estrategia sin contacto que consiste en colocar una nave cerca del asteroide con propulsores que emitan un «flujo constante de iones» para empujarlo fuera de su curso. Otras ideas incluyen rociar pintura blanca en un lado del asteroide para cambiar su trayectoria lentamente impulsado por el viento solar, o disparar rayos láser para vaporizar un lado del asteroide y empujarlo fuera de su trayectoria. En el peor de los casos, se podría considerar la posibilidad de destruir el asteroide con una bomba nuclear, aunque esta es una opción extrema pensada para asteroides de kilómetros de ancho y plantea dilemas éticos, políticos y legales.

A pesar de la preocupación que pueda generar la noticia sobre el asteroide 2024 YR4, los expertos y las agencias espaciales están trabajando en diversas estrategias para proteger nuestro planeta. Como afirmó Moissl, desviar este asteroide sería «factible, pero depende de la rapidez con la que actuemos como planeta». La decisión final sobre cómo abordar la amenaza recaerá en los líderes mundiales, pero mientras tanto, la comunidad científica y las agencias espaciales seguirán monitoreando de cerca este asteroide y otros objetos celestes que puedan representar un peligro para la Tierra.

La belleza de las Islas Malvinas: la NASA mostró una imagen satelital que muestra un fenómeno único en su costa

Se trata de una impresionante floración de fitoplancton, que destaca la riqueza biológica y la dinámica del océano argentino.

Mediante imágenes satelitales captadas en diciembre de 2024, la NASA destacó la sorprendente biodiversidad del Atlántico Sur y los fenómenos únicos que ocurren en las costas argentinas, especialmente alrededor de las Islas Malvinas.

Esta zona, particularmente en la región de la plataforma patagónica, está experimentando transformaciones fascinantes. A fines del año pasado, los satélites de la agencia estadounidense captaron una impresionante floración de fitoplancton cerca de las Islas, destacando la riqueza biológica y la dinámica del océano argentino.

Los satélites de la NASA, equipados con el Ocean Color Instrument (OCI), registraron el 28 de diciembre una vista espectacular de remolinos verde-azulados que reflejan la abundancia de nutrientes en estas aguas.

Las Islas Malvinas rodeadas de fitoplancton. Foto: Espectrómetro de Imágenes MODIS en el satélite Terra  de la NASALas Islas Malvinas rodeadas de fitoplancton. Foto: Espectrómetro de Imágenes MODIS en el satélite Terra de la NASA

Impulsada por nutrientes transportados por corrientes marinas y polvo en suspensión, la floración de fitoplancton es un fenómeno recurrente en la región. En esta ocasión, los cocolitóforos (microorganismos cubiertos de carbonato de calcio) se hicieron presente y colorearon las aguas con un vibrante azul turquesa.

Además de ser uno de los organismos más pequeños del océano, el fitoplancton es la base de la cadena alimentaria marina, por lo que las regiones en las que prospera suelen albergar una amplia diversidad de vida.

Qué es el fitoplancton, el organismo que sorprende en las costas de las Islas Malvinas

Se trata de organismos marinos microscópicos similares a las plantas que utilizan la clorofila para aprovechar la luz solar y obtener energía de la misma manera que lo hacen las plantas terrestres. Cuando las condiciones son adecuadas, pueden multiplicarse exponencialmente y extenderse por cientos de kilómetros cuadrados de la superficie del océano.

fitoplancton. Foto: Unsplashfitoplancton. Foto: Unsplash

Es entonces cuando la variabilidad de sus colores permite medirlas desde el espacio y proporciona pistas sobre lo que está sucediendo en términos de biología oceánica. 

El fitoplancton absorbe dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera y lo convierte en carbohidratos durante la fotosíntesis. Cuando este organismo (o los animales que lo comen) muere, algunos de sus restos se hunden hasta el fondo del océano, transportando el carbono consigo.

Cuando sus poblaciones aumentan, las floraciones pueden extenderse por miles de kilómetros cuadrados, lo que las hace visibles desde el espacio. 

El fitoplancton  prospera en las frías aguas ricas en nutrientes de la corriente de Malvinas. La floración sigue el curso de la corriente de agua, se extiende hacia el norte alrededor de las Islas y a lo largo de la costa este de América del Sur. Esta corriente, una rama de la Corriente Circumpolar Antártica, es fuerte y fría y está cargada de nutrientes.

Cabe recordar que el calentamiento global forzado por el hombre, pero también el conflicto de soberanía sobre el Archipiélago de las Malvinas, plantean desafíos considerables sobre el impacto de las pesquerías realizadas por flotas de países distantes sobre la biodiversidad.