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Fue condenado por error a perpetua y no logró que el Estado pampeano lo indemnice

La historia de Miguel Ángel Roldán Pereyra, quien cumplió prisión perpetua por un crimen que no cometió, culminó de manera amarga tras el rechazo de su demanda por daños y perjuicios contra el Estado pampeano. La Corte Suprema de Justicia de la Nación cerró el caso al declarar inadmisible su recurso extraordinario, dejando a Roldán sin compensación.

Roldán Pereyra fue condenado en 2009, junto a Oscar Ceferino Paulino, por el brutal asesinato del empresario español Moneo Simón. Ambos recibieron la pena máxima, acusados de coautores del homicidio, calificado por alevosía y por haberse cometido para ocultar otro delito. Sin embargo, su defensa argumentó que la causa estaba plagada de irregularidades, destacando una declaración de Roldán ante el juez Jorge Howe, que fue realizada sin la presencia de un defensor y bajo coerción.

La defensa calificó esta actuación como una violación de derechos constitucionales, incluyendo el derecho a no declarar contra uno mismo. Aunque sus reclamos fueron ignorados durante la instrucción, el Tribunal de Impugnación Penal (TIP) finalmente anuló la prueba clave y absolvió a Roldán, mientras que Paulino permaneció condenado.

Una vez en libertad, Roldán Pereyra demandó a la Provincia de La Pampa por los daños sufridos durante su detención injusta. Sin embargo, tanto la Cámara Civil de Apelaciones como el Superior Tribunal de Justicia provincial rechazaron su reclamo. La Corte Suprema nacional, firmada por los jueces Rosatti, Lorenzetti y Rosenkratz, también desestimó su último intento, amparándose en el artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial.

Así, la historia judicial de Roldán Pereyra concluye con un sabor amargo: libre de culpa, pero sin la reparación que buscaba.